Qué ponerse en una sesión de comunión en exteriores
El traje o el vestido son lo de menos. Lo que de verdad cambia una sesión en el campo es el calzado, el segundo conjunto y lo que lleváis puesto los padres.
Cuando cierro una sesión de comunión, la siguiente pregunta casi siempre es la misma: “¿Qué llevamos?”. Y la respuesta no es tan obvia como parece, porque una sesión en el campo no funciona igual que una foto de estudio.
El traje o el vestido: el que ya tenéis
Empiezo por lo evidente para quitarlo de en medio: el traje de la comunión es el que es, y está perfecto. No hace falta comprar nada para las fotos.
Un solo consejo: si el vestido tiene mucho vuelo, avísame. Con viento —y en La Siberia hay viento— hay que buscar sitios más resguardados, y prefiero saberlo antes de elegir la localización.
El calzado es lo que más importa
Aquí es donde se pierden más sesiones. Los zapatos de comunión suelen ser nuevos, duros y resbaladizos, y vamos a estar en hierba, en tierra y a veces subiendo a alguna piedra.
Traed un segundo par cómodo. En las fotos de plano entero salen los zapatos buenos; en el resto, nadie los ve, y el peque puede correr tranquilo. Esto cambia por completo el ánimo de una sesión.
El segundo conjunto: mi mejor consejo
Si me tuvieras que hacer caso en una sola cosa, sería esta. Traed un segundo conjunto más sencillo: un vestido blanco liso, una camisa de lino, unos vaqueros con camiseta buena.
Lo usamos en la última parte, cuando el niño ya se ha soltado y está jugando. Y curiosamente, de ahí salen muchas de las fotos favoritas de los padres: las que menos parecen “de comunión” son las que más se miran con los años.
Los colores: tranquilos y de la tierra
El campo extremeño en primavera ya pone mucho color: verdes, amarillos de las flores, la tierra rojiza. La ropa no tiene que competir con eso.
- Sí: crudo, beis, blanco roto, verde salvia, azul apagado, tonos tierra.
- Mejor no: estampados grandes, logos, fluorescentes, rayas muy marcadas.
Y vosotros, los padres
Salís en las fotos. Siempre hacemos unas cuantas de familia al final, y todos los años alguien me dice “ay, si llego a saberlo me arreglo un poco”.
No hace falta ir de boda. Solo poneos de acuerdo entre vosotros en la gama de color —que no vaya uno de negro y otro de rojo— y listo.
Un detalle que se olvida siempre
El pelo. Si vais a ir a la peluquería el día de la comunión, no hace falta repetir el peinado para la sesión. Al contrario: el pelo suelto y natural envejece mucho mejor en una foto que un recogido muy trabajado.
¿Dudas con vuestro caso? Escríbeme y lo vemos. Y si todavía no has reservado, aquí están los packs de comunión.